Diana Laura Méndez Flota, Cristian Góngora Gamboa, Abril Cuoto Peraza
Tecnológico Nacional de México, Instituto Tecnológico de Conkal
Resumen
Este artículo te presenta a la «fuerza laboral» invisible del campo: polinizadores que aseguran tus frutas, escuadrones de defensa (como las catarinas) que devoran plagas y equipos de reciclaje que renuevan el suelo. Descubre por qué la ciencia advierte que estamos perdiendo a estos guardianes y cómo acciones sencillas —como crear «hoteles de insectos»— pueden salvarnos de un futuro sin alimentos
Nos resultan muy molestos con sus zumbidos, picaduras o por las enfermedades que nos transmiten. Sin embargo, sin los insectos (nuestros compañeros invertebrados), la vida en el planeta colapsaría. Limpian el planeta, polinizan las plantas de las que dependemos y sustentan la cadena alimenticia que sostiene toda la vida, incluida la nuestra. Después de millones de años de evolución son verdaderos prodigios en miniatura que el mundo no puede darse el lujo de perder.
Insectos en la agricultura: protagonistas invisibles
En el contexto agrícola, los insectos desempeñan funciones clave: polinizan cultivos esenciales, regulan poblaciones de plagas al actuar como depredadores o parasitoides, facilitan el reciclaje de nutrientes en el suelo y contribuyen al equilibrio ecológico de los agroecosistemas. A este conjunto diverso se le conoce como insectos benéficos, y su aporte es fundamental para mantener la salud de los ecosistemas agrícolas. Entre ellos se encuentran polinizadores, depredadores, parasitoides, descomponedores, entre otros. No obstante, su presencia se ha visto afectada por diversos factores, tanto ambientales como derivados de las actividades humanas. Por ello, es urgente reconocer su importancia y fomentar prácticas que promuevan su conservación.
¿Quiénes son los insectos benéficos?
Los insectos benéficos son aliados naturales del agricultor. Ayudan a controlar plagas, polinizan cultivos y reciclan materia orgánica, favoreciendo la biodiversidad funcional. Se agrupan principalmente en tres grandes categorías: polinizadores, controladores biológicos y descomponedores.
1. Polinizadores: clave para nuestra alimentación
Los polinizadores facilitan la transferencia de polen entre flores, lo que permite la fecundación y el desarrollo de semillas y frutos. Este proceso es esencial para la reproducción de muchas plantas y para la productividad agrícola. Las abejas, moscas, mariposas, polillas y algunos escarabajos cumplen esta función vital (Figura 1).
Más del 75 % de los cultivos alimentarios del mundo dependen en algún grado de la polinización por insectos (Klein et al., 2007). Productos como el café, el chile, la calabaza y el aguacate requieren de estos servicios. En México y especialmente en la península de Yucatán, especies nativas como Scaptotrigona mexicana y Melipona beecheii han sido aprovechadas desde tiempos prehispánicos por su miel medicinal y su eficacia como polinizadoras (Figura 1b).
2. Controladores biológicos: defensores naturales del campo
Estos insectos ayudan a reducir las poblaciones de plagas al alimentarse de otros insectos dañinos, ya sea como depredadores o como parasitoides. Por ejemplo, los coccinélidos, conocidos como catarinas, se alimentan de pulgones, mosquitas blancas y otros insectos de cuerpo blando que se consideran plagas y dañan a los cultivos (Figura 2).
Entre los parasitoides destacan las avispas de las familias Ichneumonidae, Braconidae y Chalcididae que colocan sus huevos dentro o sobre insectos plaga. Las larvas que emergense alimentan del hospedador, lo que ayuda a controlar su población de forma natural (Figura 3).
3. Descomponedores: recicladores esenciales del ecosistema
Algunos insectos desempeñan un papel crucial en el reciclaje de la materia orgánica, al descomponer restos vegetales, animales muertos y excrementos. Esta actividad libera nutrientes fundamentales como nitrógeno, fósforo y carbono, lo que enriquece la fertilidad y mejora la estructura del suelo. Entre los principales descomponedores se encuentran los escarabajos estercoleros (subfamilia Scarabaeinae) y las larvas de moscas (Diptera), especialmente de las familias Sarcophagidae y Calliphoridae. En diversos sistemas agrícolas se han reportado la presencia de diversas especies de hormigas. Estas hormigas, al recolectar y fragmentar materia orgánica, contribuyen activamente al proceso de descomposición y al mantenimiento de la salud del suelo (Figura 4).
Agroecología e insectos: una relación simbiótica
La presencia y efectividad de insectos benéficos depende en gran medida del tipo de manejo agrícola. Sistemas agroecológicos, como la milpa, la agricultura orgánica o los policultivos, crean condiciones favorables para estos insectos: mayor diversidad vegetal, refugios, menor uso de plaguicidas y continuidad entre áreas con vegetación, lo que facilita su desplazamiento y permanencia en el agroecosistema. Por ejemplo, estudios en Yucatán han mostrado que los sistemas que combinan maíz, frijol, calabaza y otras plantas albergan una mayor diversidad de insectos benéficos que los monocultivos extensivos (Pierre et al., 2022).
Retos y amenazas: ¿por qué están en peligro?
A pesar de su importancia ecológica, los insectos benéficos enfrentan amenazas crecientes. La pérdida de hábitats, causada por la deforestación, urbanización y expansión agrícola reduce los espacios donde pueden alimentarse y reproducirse. La exposición accidental a insecticidas, incluso en dosis que no los matan de inmediato, pueden alterar su comportamiento, memoria o fisiología (Góngora-Gamboa et al., 2025). Además, el cambio climático modifica sus ciclos de vida y su sincronización con las plantas. Las especies invasoras y enfermedades también representan una presión adicional. La desaparición de estos aliados naturales no solo implica una pérdida de biodiversidad, sino que también compromete la seguridad alimentaria global.
¿Qué podemos hacer para protegerlos?
Para conservar a los insectos benéficos y sus funciones en la agricultura, es necesario tomar medidas concretas:
Conclusión: pequeños guardianes de nuestro futuro
Los insectos benéficos son pequeños pero poderosos aliados. Protegerlos es proteger nuestra alimentación, nuestros ecosistemas y nuestro futuro. Desde el campo hasta la ciudad, todos podemos tomar decisiones que marquen la diferencia. Los insectos benéficos son pilares invisibles de la agricultura y del equilibrio ecológico. Su presencia no es un lujo, sino una necesidad para asegurar alimentos sanos, ecosistemas resilientes y un planeta habitable. Comprender su papel y protegerlos es una inversión en el futuro de la humanidad.
“Si los insectos desaparecieran, el ambiente colapsaría en cuestión de meses”
Edward O. Wilson.
Referencias:
- Góngora-Gamboa, C., Ruiz-Sánchez, E., Zamora-Bustillos, R., Hernández-Núñez, E., Ballina-Gómez, H. (2025) Lethal and sublethal effects of flupyradifurone and cyantraniliprole on two neotropical stingless bee species. Ecotoxicology. 34:456-466. https://doi.org/10.1007/s10646-024-02848-7
- Klein, A.-M., Vaissière, B. E., Cane, J. H., Steffan-Dewenter, I., Cunningham, S. A., Kremen, C., Tscharntke, T. (2007) Importance of pollinators in changing landscapes for world crops. Proceedings of the Royal Society B. 274, 303-313. https://doi.org/10.1098/rspb.2006.3721
- Pierre, J. F., Latournerie-Moreno, L., Garruña, R., Jacobsen, K. L., Laboski, C. A. M., Us- Santamaría, R., Ruiz-Sánchez, E. (2022) Effect of maize-legume intercropping on maize physio-agronomic parameters and beneficial insect abundance. Sustainability, 14(19), 12385. https://doi.org/10.3390/su141912385

