Caracol Stilson
¡Hola, me llamo Ara! y tengo 4 años. Hoy me levanté con mucha emoción porque mi papá me llevará a su trabajo. Por cierto, él es astrónomo y algunas veces se apasiona demasiado hablando sobre todo lo que observa; habla hasta a la hora de la comida, donde nos cuenta sobre todo lo nuevo que ve (como ya es costumbre). Me emociona mucho escucharlo porque lo cuenta con mucha fascinación.
Es la primera vez que voy a su observatorio o a su segunda casa, como acostumbra a llamarlo mi papá.
Hoy mi papi dijo que después de la escuela me preparara, ya que me iría con él, porque mi mami no podría cuidarme, así que tendré que apurarme. Como el observatorio está muy lejos, tardaremos muchas horas para llegar allí. Es muy emocionante porque a mí me gusta mucho el trabajo que tiene mi papito.
En camino al observatorio mi papá dijo. – Oye Ara, ¿a ti te llama la atención la astronomía?
Yo le conté muy estremecida. – La verdad si papi, ¡me encanta!, sobre todo cuando se descubren cosas nuevas en el universo, incluso en la escuela a veces platico de las cosas que me cuentas sobre el universo, creo que por eso los niños dicen que soy rara, pero no me importa porque siempre me gustará hablar de los planetas y las estrellas. – Le respondí.
Mi papi, con calma me contestó: – Tú no eres rara, solo eres diferente, a las personas diferentes o adelantadas a su época siempre se les dice raras o locas; por ejemplo, a mí me gusta mucho la historia de un astrónomo de hace muchos años llamado Galileo Galilei, él era muy apasionado, tanto que inventó el telescopio, ese aparato que uso en el observatorio para poder ver los planetas. La gente pensó que estaba loco y también que estaba en contra de las reglas, entonces lo castigaron. Lo que hizo en su época fue un increíble descubrimiento, pero ahora nos ayuda muchísimo. -¡Qué increíble papá, yo no sabía nada de eso!
De verdad me sentía tan emocionada al escuchar lo que me decía, que hasta imaginaba a Galileo y sus inventos en mi cabeza, incluso llegué a pensar que yo podría ser una gran científica o quizá mejor, una astrónoma, descubriendo la galaxia ARA, ¡cualquiera de mis dos sueños sería increíble!
Pronto mis pensamientos fueron interrumpidos… Era mi papá: – ¡Ya llegamos Ara!
El observatorio era tal y como me contó, parecía una pelota por fuera, estaba llena de aparatos que mi papá usaba, tenía como cuatro escritorios llenos de papeles y computadoras con investigaciones, también tenía tres telescopios acomodados del más chico al más grande, uno era un telescopio reflector, este utiliza un espejo en la parte posterior del tubo para captar la luz y crear una imagen; otro un telescopio refractor, tiene una lente en la parte frontal que refracta y enfoca la luz para crear una imagen, y el último, un telescopio compuesto nombrado “catadióptrico”, llamado así porque combina lentes y espejos para captar y crear una imagen. También tenía algunas cámaras y unos cuantos posters de planetas y constelaciones.
El observatorio era gigante, al ver el aparato del que me había hablado tanto mi papá, me sentí muy emocionada, pero creo que estaba muy alto para que yo lo alcanzara, así que corrí a buscar una silla para que pudiera llegar, pero mi papá me vio.
– ¿Qué haces hija? – preguntó mi papá.
– Es que está muy alto y no alcanzo a ver– respondí.
– Yo te ayudo- dijo mi papá mientras alzaba la silla para llevarla al telescopio.
– Gracias papi – respondí.
Al mirar por el telescopio creo que sentí lo que Galileo sentía, fue algo tan hermoso e impresionante el poder observar todos los planetas.
_ ¡Mira!, desde aquí puedes ver a Neptuno, también por ahí está Marte, ¡oh mira, allí está Urano!, ¡guau! Nunca pensé que la luna sería así de bonita, como queso, pero bonita, ¡desde aquí puedo ver las constelaciones!, qué maravilla. Según el libro que tienes en tu escritorio papi, esta constelación es Andrómeda y esta otra de por aquí es Pegaso, Andrómeda y Pegaso son constelaciones vecinas según tu libro papi.
-Papi, leí que Andrómeda representa a una princesa que fue rescatada por Perseo del monstruo marino Cetus; también, que las estrellas de Pegaso se han reconocido como un grupo desde la antigüedad, las cuatro estrellas que forman el cuerpo del caballo se conocen como el Gran Cuadrado de Pegaso- Dije asombrada.
-Mmm, a mí me parece que una niña curiosa estuvo revisando mi escritorio, pero bueno, no te preocupes no tiene nada de malo, al contrario, me da gusto que te intereses en lo que hago; veo que te aprendiste muy sobre bien los planetas y las constelaciones. – Respondió mi papá.
-Deberías traerme más seguido papi, es muy divertido e interesante estar aquí, se siente como estar en los planetas, es como si pudiera platicar con ellos y escuchar los sonidos que pudieran provenir de ellos, así como admirar sus texturas. – Eso le comentaba a mi papá mientras me bajaba de la silla para poder irme al escritorio.
-Ara, hija, no sabes lo orgulloso que estoy de ti y de todo lo que aprendes e imaginas, también me da gusto que te diviertas mucho aquí, creo que te traeré más seguido, creo que no me haría mal un poco de compañía, hablar solo con planetas me va a volver loco jajaja. – me respondió.
Luego de muchos años, mi papá ya no está conmigo, pero yo me convertí en una gran astrónoma en honor a él y sigo viendo los planetas en su observatorio, todo era igual a cuando íbamos juntos a observar. Nunca pensé que un trabajo se iba a convertir en mi vida y el observatorio en mi segunda casa, como decía mi papá.
Desde que mi papá no está, me he dedicado a estudiar los descubrimientos que mujeres astrónomas como: Maria Mitchell, Williamina Paton, Stevens Fleming, Paris Pismis, entre otras astrónomas han hecho, pues han dejado grandes aportaciones o descubrimientos. Aunque claro, espero pronto hacer un descubrimiento y encontrar esa galaxia ARA, pero eso será a su tiempo…

