Althea Asteri
Un cambio espontáneo o no, causa algo;
puede detonar en destrucción,
acabar con la vida como la conocemos.
Pero también puede ser vida,
devolver la alegría
a un hogar donde ya no había,
con esa pequeña mágica criatura
que la ciencia dice que es un error,
pero en tu casa
devolvió la dulzura
como un algodón de azúcar.
Aunque también están las buenas,
buenas para la ciencia,
buenas:
aquellas que te hacen correr como nadie,
nadar como nunca…
aunque siempre con ayuda.
Ayuda de ti,
ayuda de mí.
Un pequeño cambio,
algo nuevo en la ecuación:
una tormenta,
un grupo metil,
y todo cambió.
Eso es una mutación.
¿Eso fue lo que nos ocurrió?
¿O fue el ambiente que llegó
y como un susurro un detalle invisible dejó,
o cambió una base
y fue puntual?
Una mutación es una alteración en el ADN.
No se define como buena o mala,
solo hay tipos:
aquellos que alteran la vida
y aquellos que la mejoran,
siendo las últimas menos interesadas,
pues aunque no querramos,
solo vemos las cosas
cuando nos matan,
o cuando la vida amenazan.
Tú fuiste
aquel silencioso destello en mi escrito de vida,
el cambio de base,
el extra en mi ecuación,
la tormenta en mi vida.
Aquello que modificó mi código,
que cambió lo escrito en mi sentido.
Bueno,
malo,
horrendo
o un milagro…

